Reclamos: salud y medioambiente

Reclamos relativos a la salud y al medioambiente

La ciencia lo demuestra claramente: la cantidad abrumadora de pruebas científicas creíbles presentadas ante la Corte ecuatoriana a lo largo de tres años de inspecciones judiciales indica que los habitantes del Oriente ecuatoriano no se enfrentan a riesgos significativos para la salud derivados de las áreas remediadas por Texpet.

Palanda 3, Piscina 2

Reclamos relativos a la salud y al medioambiente

El agua de producción no equivale a desechos tóxicos

Mitos de los demandantes

Información adicional sobre los reclamos relativos al medioambiente

El tema de la salud

El tema del Genocidio

Mitos sobre la salud planteados por los demandantes

Mitos sobre la salud planteados por los demandantes

Resultados de la Inspección

Demandas Ambientales

Los abogados de los querellantes han afirmado que los ecuatorianos no se preocuparon por el cuidado del medio ambiente del Ecuador debido a que el país contaba con muy pocos requisitos de carácter ambiental.

Texaco Petroleum Company, una subsidiaria de Texaco, llegó a la región en 1964. En aquella época no existían las rigurosas normas ambientales que tenemos hoy en día en ninguna parte del mundo, inclusive los Estados Unidos. Sin embargo, Texaco estaba firmemente comprometida con la protección de las personas y el medioambiente en las zonas en que operábamos. El Contrato de concesión celebrado en 1964 con el gobierno del Ecuador estableció los requisitos para la protección de los trabajadores y del medioambiente.

En 1992, Fugro-McClelland, una firma consultora de renombre internacional, elaboró un recuento detallado del derecho y la reglamentación petroleros promulgados desde 1964 hasta 1992, así como de las prácticas de la industria petrolera en las selvas tropicales durante dicho período. A continuación se presenta una sinopsis de dicho informe, así como ciertas normas operativas claves del consorcio:

  • 1964 - El Consorcio Texaco - Gulf establece en el Acuerdo de Concesión original requisitos para la protección de los trabajadores y el medio ambiente.
  • 1971 - Ecuador promulga, a través del Decreto 1459, la Ley de Hidrocarburos, en la que se establece que los productores de petróleo deberán adoptar todas las medidas necesarias para la protección de la flora y la fauna, y de otros recursos naturales; y también deberán prevenir la contaminación del agua, la atmósfera y la tierra. La ley también prohíbe el desperdicio de gas natural a través de emisiones a la atmósfera o la quema de gas, sin autorización del Ministerio del área.
  • 1973 - El gobierno del Ecuador firma el Contrato con el Consorcio Texaco - Gulf, a través del Decreto 925; que exige la adopción de medidas para la protección de la flora y la fauna, y de otros recursos naturales; así como la prevención de la contaminación del agua, la atmósfera y la tierra que estén bajo el control de entidades estatales. El contrato dispone, además, que no se debe desperdiciar gas natural a través de emisiones a la atmósfera ni la quema de gas, sin autorización del Ministerio del área, excepto en casos de fuerza mayor.
  • 1973 - Texaco elabora el Manual para control de derrames del Oleoducto Transecuatoriano.
  • 1974 - Ecuador promulga el Decreto 530, sobre las Regalmentaciones para la Exploración y Explotación de Hidrocarburos, que establece como requisito que el operador tome todas las medidas y precauciones necesarias para evitar cualquier daño o lesión a las personas, a la propiedad, a los recursos naturales y a las localidades de interés religioso, arqueológico o turístico. La ley también establece como requisito la prevención de cualquier fuga o desperdicio de hidrocarburos, para evitar pérdidas, daños y contaminación. Adicionalmente la Ley establece que el operador deberá presentar ante el Ministerio el método adecuado que empleará para la eliminación de aguas salobres, lodo, muestras de petróleo y cualquier otro elemento que pudiese ocasionar daños a la flora y la fauna.
  • 1976 - Ecuador promulga el Decreto 374, sobre la Ley para la Prevención y Control de la Contaminación Ambiental, mediante el cual se declara que es ilegal no regirse por las normas técnicas pertinentes y las reglamentaciones para la prevención y el control de la contaminación del agua y el suelo. La ley también establece, para las compañías públicas o privadas que deseen implementar proyectos industriales, el requisito de presentar estudios de impacto ambiental y medidas de control ante el Ministerio de Salud.
  • 1978 - Ecuador promulga el Decreto 2967 para la Codificación de la Ley de Hidrocarburos, que establece la adopción de las medidas necesarias para la protección de la flora, la fauna y otros recursos naturales, y para evitar la contaminación del agua, la atmósfera y el suelo. Además, la Ley establece que los contratistas o los socios no deben desperdiciar el gas natural liberándolo a la atmósfera o quemándolo, sin la previa autorización del Ministerio del área.
  • 1982 - Ecuador promulga el Decreto 101, sobre la Reforma a la Ley de Hidrocarburos, que establece que Petroecuador (petrolera estatal del Ecuador) y sus compañías asociadas o contratistas en la exploración, refinación, transporte y mercadeo de petróleo, deberán ejecutar todas sus operaciones de conformidad con las Leyes y Reglamentaciones establecidas para la protección del medio ambiente.
  • 1983 - Ecuador promulga, a través del Decreto 1779, el Modelo para la Contratación de Servicios para la Exploración y Explotación de Hidrocarburos, el cual establece que los contratistas deberán operar de manera tal que se preserven los recursos naturales y, deberán adoptar las medidas necesarias para la protección de la flora, la fauna y para evitar la contaminación del aire, el agua y el suelo.
  • 1989 - Ecuador promulga el Decreto 2144 sobre el Reglamento para la Prevención y Control de la Contaminación Ambiental de los Recursos del Agua, que busca prevenir la contaminación del agua por medios industriales. Se deberán identificar las descargas industriales, caracterizadas y monitoreadas de acuerdo con criterios específicos. La reglamentación prevé un cronograma de 27 meses para cumplir con este requisito. La ley establece que los usuarios que exploren, extraigan, refinen, transformen, procesen, transporten y almacenen hidrocarburos o sustancias perjudiciales para la salud de las personas o los recursos bioacuáticos deberán elaborar e implementar un plan de contingencia para la prevención y control de los derrames. El plan deberá ser aprobado por la entidad encargada de control de calidad.
  • 1991 - El Foro Internacional de la Industria Exploradora y Productora de Petróleo propone directrices formales para las operaciones en las áreas de bosques tropicales.
  • 1992 - Ecuador promulga Reglamentaciones Ambientales para las Actividades Hidrocarburíferas en el Territorio Nacional, las cuales establecen como requisito la presentación de un Plan de Impacto Ambiental y un Plan de Manejo Ambiental, para la exploración de petróleo, ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente y la Subsecretaría de Ambiente del Ministerio de Energía y Minas, para su aprobación y monitoreo. La Ley también amplía los planes de contingencia para derrames y los requisitos para el manejo de desechos.

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El agua de producción no es un desecho tóxico

Los demandantes alegan que Texaco Petroleum descargó decenas de millones de galones de aguas residuales tóxicas en el Amazonas ecuatoriano - esto no es más que una falacia y una distorsión de los hechos.

Una de las acusaciones más frecuentes por parte de los abogados de la parte actora es que "El agua de producción contiene algunas de las sustancias químicas más tóxicas y peligrosas que se conozcan" y que Texpet descargó ilegalmente más de 18 mil millones de galones de desechos tóxicos en la selva tropical lo cual comparan con un desastre ambiental 30 veces mayor que el derrame del buque Exxon Valdez. Texpet rechaza está acusación enfáticamente.

El agua de producción no se considera "desecho tóxico" ni en los Estados Unidos ni en ninguna otra parte del mundo. Por el contrario, es el agua salobre que se encuentra atrapada en la formación geológica que contiene el petróleo crudo y que llega a la superficie durante el proceso de producción de petróleo. Se empleaba un proceso de separación para retirar el crudo del agua. Una vez separados, se trataba el agua y posteriormente se vertía a ríos y quebradas cercanos, un proceso que se utiliza hoy en día en el Ecuador y en otras partes del mundo. En cuanto al impacto de este proceso, la abundancia de pruebas científicas creíbles presentadas en el proceso judicial revelan que:

  • Más del 99% de todas las muestras de agua para consumo analizadas no contiene niveles nocivos de químicos relacionados con petróleo, y supera las normas de calidad establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia de Protección Ambiental Estadounidense (USEPA).
  • Más del 99% de todas las muestras de suelo recolectadas en las áreas remediadas por Texaco Petroleum Company confirma que la remediación fue eficaz.
  • Igualmente interesante es el que los emplazamientos sometidos a análisis revelaron presencia de altos niveles de contaminación bacteriana de desechos animales o humanos (no resultantes de la actividad petrolera) en un 90% de las muestras de agua para consumo tomadas en las inspecciones judiciales, lo cual indica una amplia contaminación microbiana de las fuentes de agua. Según las Pautas de la Organización Mundial de la Salud "Es tal la gravedad de las posibles consecuencias de la contaminación microbiana que su control deberá ser siempre de primordial importancia y jamás deberá verse comprometido."

Las pruebas científicas son claras: la cantidad abrumadora de pruebas científicas creíbles recolectadas a lo largo de dos años de inspecciones judiciales presentadas ante la corte del Ecuador ha demostrado que la población del Oriente no se enfrenta a riesgos significativos de salud relacionados con las actividades petroleras llevadas a cabo en las áreas remediadas por Texpet. Efectivamente, algunos epidemiólogos y expertos médicos y científicos de talla mundial han analizado los estudios utilizados por la parte actora para sustentar sus reclamos y cada experto, independientemente, concluyó que son sesgados, inconcluyentes y contienen errores. Los autores mismos de los estudios reconocen que los estudios no establecen un vínculo causal y que se sabe que muchos otros factores no relacionados con la actividad petrolera han causado aflicciones de salud en la región.

Sorprendentemente, la parte actora nunca ha analizado muestras de agua de producción para BTEX -algunos de los elementos potencialmente nocivos a los que se refieren - como parte del proceso de inspección judicial para poder sustentar sus acusaciones. La parte actora analizó dos muestras de agua de producción para HAP (otros elementos nocivos a los que hace referencia la parte actora) y concluyó que no se detectaron HAP en el agua de producción.

Es más, en una mentira por omisión, los abogados de la parte actora no mencionan que, en cumplimiento de las normas ecuatorianas de la época y las prácticas aún vigentes en muchas partes del mundo Texpet separaba el crudo y trataba las aguas de producción antes de descargarlas de manera segura en el ambiente. Debido a que fue agua, y no petróleo crudo lo que se descargó, las comparaciones con el Exxon Valdez no son más que mentiras inventadas para engañar a la opinión pública y a la Corte.

Para tener una idea clara de los hechos, se debe tener en cuenta que el volumen promedio anual de agua de producción descargada por Texpet en Ecuador equivale al 1,7% del volumen total de agua descargada en tierra en los Estados Unidos en 1985.

Si para fines de aclarar este punto aceptáramos que, en la actualidad, el método preferido para el manejo de aguas de producción en el Ecuador es la inyección, resulta irónico ver que Petroecuador ha descargado más agua de producción en el Oriente en los últimos 16 años de la que descargó Texpet durante todo su período de operaciones en el Ecuador. Petroecuador ha descargado más de 12 mil millones de galones de agua producida desde 1992.

Si bien los abogados de la parte actora hacen todo lo posible por extrapolar los datos, el hecho es que no tienen datos verídicos para sustentar su acusación. Incluso sus propios resultados analíticos de las inspecciones judiciales demuestran que están equivocados: Los técnicos de la parte actora analizaron TPH en 3 muestras de agua de producción tomadas durante las Inspecciones Judiciales, e incluso con sus métodos analíticos inadecuados que sobreestiman los niveles de TPH, registraron 0,1 mg/L (Estación de Aguarico, EAG-AWT-AF1), 1,6 mg/L (LA-Estación Norte, LAN-TAN-RE-AF), y 24 mg/L (SSF-Sur, SSF-SUR-JI-PWU), en lugar del 2% o 20.000 mg/L que alegan, es la concentración presente.

Los demandantes alegan que el proceso empleado por Texaco Petroleum y la petrolera estatal ecuatoriana, Petroecuador, para el manejo de las aguas de producción no se utiliza en ninguna parte del mundo. Dicen que desde comienzos de la década del '50, la norma en la industria para el manejo de aguas de producción ha sido la reinyección del agua en el suelo.

Algunos ejemplos de países productores de petróleo que permiten la descarga de las aguas de producción hoy en día incluyen a los Estados Unidos, México, Brasil, Colombia, Indonesia, Kuwait, Angola y Nigeria, además del Ecuador. En California, uno de los estados norteamericanos más sensibles desde el punto de vista ambiental, los agricultores empleaban aguas de producción de campos petroleros cercanos a sus tierras para irrigar los cultivos. El Valle de San Joaquín, donde las sequías son frecuentes, requiere del agua para cultivar los millones de libras de alimentos que suministra anualmente al mercado estadounidense y a otros países del mundo.

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Reclamos relativos a la salud

Los abogados de los demandantes y los grupos activistas, incorrectamente, atribuyen virtualmente todos los problemas de salud en la región Oriente a las actividades relacionadas con la producción de petróleo. De hecho, de las pruebas científicas creíbles presentadas a la fecha en el proceso judicial en el Ecuador:

  • Más del 99% de todas las muestras de suelo recolectadas en las áreas remediadas por Texaco Petroleum Company confirman que la remediación cumplió con los requisitos fijados por el gobierno del Ecuador y que las zonas remediadas no constituyen un riesgo significativo para la salud humana.
  • Más del 99% de todas las muestras de agua para consumo analizadas no contienen niveles nocivos de químicos relacionados con petróleo, y superan las normas establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia de Protección Ambiental Estadounidense (USEPA).

Las pruebas científicas son claras: la cantidad abrumadora de pruebas científicas creíbles recolectadas a lo largo de dos años de inspecciones judiciales presentadas ante la corte del Ecuador han demostrado que la población del Oriente no se enfrenta a riesgos significativos de salud relacionados con las actividades petroleras llevadas a cabo en las áreas remediadas por Texpet.

Efectivamente, algunos epidemiólogos y expertos médicos y científicos de talla mundial han analizado los estudios utilizados por la parte actora para sustentar sus reclamos y cada experto, independientemente, concluyó que son sesgados, inconcluyentes y contienen errores.

Los investigadores que trabajan de común acuerdo con los abogados de los demandantes y los activistas ambientales, han presentado estudios con estadísticas y aseveraciones de que los impactos históricos de las antiguas operaciones de Texpet, han producido una alta incidencia de diversas enfermedades. Sin embargo, ninguno de estos estudios alcanza el nivel de investigación de causa y efecto. De hecho, los autores mismos de los estudios reconocen que los estudios no establecen un vínculo causal y que se sabe que muchos otros factores no relacionados con la actividad petrolera han causado aflicciones de salud en la región.

La Dra. Laura Green, es una de las toxicólogas de mayor renombre en los Estados Unidos - una profesional acreditada por el Consejo Americano de Toxicología, y catedrática en el Massachussets Institute of Technology - MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets). En una declaración jurada presentada en Ecuador, afirmó: "Con respecto a los supuestos efectos adversos para la salud de las operaciones petroleras en sí, muchos de los estudios ofrecen pocas pruebas, si es que presentan indicio alguno, de efectos sobre la salud, y adolecen, además, de incertidumbre, defectos, lagunas de datos y casos de interpretación excesiva de una datos muy limitados."1

Se ha documentado ampliamente que los habitantes del Oriente adolecen de numerosos problemas de salud debido a bacterias de ocurrencia natural, saneamiento deficiente y acceso limitado a atención médica. Los datos científicos analizados revelaron la presencia de altos niveles de contaminación bacteriana de desechos animales o humanos (no de petróleo) en un 90% de las muestras de agua para consumo tomadas en las inspecciones judiciales, lo cual indica una amplia contaminación microbiana de las fuentes de agua. Sin embargo, no hay evidencia científica creíble que sugiera una relación entre los problemas de salud y las operaciones de Texaco Petroleum Company en el Oriente ecuatoriano, las cuales culminaron en 1990.

Lo que los abogados de los demandantes han decidido ignorar es lo que reconocen muchas agencias internacionales de desarrollo y las ONG: Las causas principales de las enfermedades en el Oriente son la pobreza, la higiene deficiente, la presencia natural de bacterias y parásitos, una falta de acceso al agua limpia y una infraestructura insuficiente. Estos factores contribuyen a los problemas de salud en la región de diversas formas, incluyendo:

  • Saneamiento deficiente y sistemas de alcantarillados que tienen como consecuencia una exposición frecuente a parásitos infecciosos y enfermedades bacterianas
  • Aguas contaminadas por fuentes biológicas y pesticidas nocivos
  • Desnutrición crónica y graves deficiencias vitamínicas
  • Viviendas inadecuadas que incrementan la probabilidad de contacto con insectos infecciosos
  • Falta de acceso a instalaciones médicas
  • Falta de trabajadores capacitados en servicios de salud
  • Resulta irresponsable y, a la vez, incorrecto que los demandantes ignoren estas condiciones bien documentadas, y en lugar de ello señalen exclusivamente a la producción de petróleo como la causa de todas las inquietudes referentes a la salud.

1 Declaración de la Dra. Laura Green ante la Corte Superior de Justicia en Nueva Loja, Ecuador, 30 de junio de 2004.

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