Ya sea en la carretera o en el centro de la ciudad, siempre que estás manejando esperas que tu auto te responda cuando pones el pie en el acelerador. Si tú crees que el desempeño de tu auto depende del fabricante y del mantenimiento, estás en lo correcto. Pero también depende de la calidad de la gasolina que le pongas. Si usas una gasolina de baja calidad, podrías después pagar las consecuencias.
Tu motor podría tener problemas para encender mientras esté frío, se calentaría despacio y no daría su mejor funcionamiento en ciertas condiciones.
Puede ser que no recibas el poder que esperas.
Durante el paso del tiempo, la economía de la gasolina puede sufrir, y tu automóvil podría generar más emisiones.
El tipo de gasolina que elijas puede dejar depósitos en partes críticas del motor.